miércoles 16/6/21
ACNUR

Felicitaciones al equipo olímpico de refugiados que participará en los Juegos de Tokio 2020

La atleta de ciclismo en ruta y miembro del equipo olímpico de atletas refugiados para los Juegos de Tokio 2020, Masomah Ali Zada, de Afganistán, entrenando cerca de su casa en Lille (Francia). © ACNUR/Benjamin Loyseau

ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, ha celebraddo el anuncio del Comité Olímpico Internacional (COI) sobre la participación de un Equipo Olímpico de Refugiados en los Juegos de Tokio 2020.

Tras años de entrenamiento, 29 atletas refugiados se dirigirán a Tokio en julio para participar en los Juegos de este verano. Competirán en 12 deportes olímpicos, enviando un poderoso mensaje de solidaridad y esperanza al mundo este verano, concienciando aún más sobre la difícil situación de más de 80 millones de personas desplazadas forzosas en todo el mundo.
 
"Estoy encantado de felicitar a cada uno de los atletas nominados para formar parte del Equipo Olímpico de Refugiados de Tokio 2020", dijo el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, Filippo Grandi, quien también es vicepresidente de la Fundación Olímpica para los Refugiados (ORF por sus siglas en inglés).
 
"Son un grupo excepcional de personas que inspiran al mundo. ACNUR está increíblemente orgulloso de apoyarlos con motivo de su participación en los Juegos Olímpicos de Tokio. Sobrevivir a la guerra, a la persecución y a la angustia del exilio ya los convierte en personas extraordinarias, pero el hecho de que ahora también destaquen como atletas en la escena deportiva mundial me llena de inmenso orgullo”.
 
"Su participación demuestra lo que es posible cuando se da a los refugiados la oportunidad de aprovechar al máximo su potencial. Estos atletas encarnan las esperanzas y aspiraciones de los más de 80 millones de personas en todo el mundo que han sido desarraigadas por la guerra y la persecución. Nos recuerdan que todo el mundo merece la oportunidad de triunfar en la vida".

El COI y ACNUR crearon el Equipo Olímpico de Atletas Refugiados, que compitió por primera vez en los Juegos Olímpicos de Río 2016. El equipo tenía diez atletas: dos nadadores, dos judokas, un maratonista y cinco corredores de media distancia, originarios de Etiopía, Sudán del Sur, Siria y la República Democrática del Congo
 

En el marco de su colaboración de más de 25 años con el Comité Olímpico Internacional, ACNUR trabaja con el COI y la ORF para aprovechar el poder del deporte para ayudar a crear un mundo en el que todas las personas obligadas a huir puedan construir un futuro mejor. Junto con el COI, la ORF, el Comité Paralímpico Internacional (CPI) y otros socios, ACNUR lidera el llamamiento mundial a favor de un mundo en el que todas las personas desplazadas, incluidas las personas con discapacidad, puedan acceder y participar en el deporte en igualdad de condiciones.

ACNUR publicó un video que dramatiza el arduo viaje que las y los atletas y paratletas refugiados han realizado, desde escapar del conflicto y la persecución hasta entrenar para tener una oportunidad de participar en los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Tokio 2020.

“El Viaje” presenta una historia ficticia de una joven que se vio obligada a huir de su país para escapar de la violencia. Cuando se detona el tiroteo, ella corre rápidamente por caminos polvorientos solo con sus sandalias. Después de un peligroso viaje por mar y tierra para obtener seguridad, afronta desafíos como refugiada en un país desconocido, antes de encontrar un propósito a través del deporte.

La película se realizó en colaboración con dos becarios del Comité Olímpico Internacional para Atletas Refugiados, que se encuentran entre los más de 60 atletas y paratletas refugiados que entrenan para tener la oportunidad de competir en las Olimpiadas de Tokio este verano.

“El deporte tiene el poder de cambiar la vida de las personas desplazadas”.

Rose Nathike Lokonyen, una refugiada de Sudán del Sur que llevó la bandera del primer Equipo Olímpico de Refugiados en Río de Janeiro en 2016, asesoró en el video. Rose huyó con su familia de un conflicto tribal en Sudán del Sur, cuando tenía solo ocho años. Finalmente encontraron seguridad en el campamento de refugiados de Kakuma en Kenia, donde Rose hizo amistades a través del fútbol.

En 2015, cuando el Equipo Olímpico de Atletas Refugiados del Comité Olímpico Internacional (COI) realizó pruebas en el campamento, un maestro sugirió que Rose participara en la carrera de 10.000 metros. Gracias a ello obtuvo un lugar en el Equipo Olímpico de Refugiados por el que compitió en la carrera de 800 metros en Río.

Ahora, Rose es una Colaboradora de Alto Perfil de ACNUR que aboga por brindar oportunidades educativas y deportivas a niñas y niños refugiados. Rose ahora vive y entrena en el Centro de Entrenamiento para Refugiados de Tegla Loroupe en Ngong, cerca de la capital de Kenia, Nairobi. Como muchas de las y los atletas de todo el mundo, se ha visto obligada a adaptar su entrenamiento para tener en cuenta los confinamientos impuestos por la pandemia de COVID-19. Aún así, espera continuar su propio viaje en Tokio.

“Cuando desfilamos en el Estadio Maracaná [en Río]… la gente realmente nos estaba dando la bienvenida… Nos sentimos como seres humanos”, recordó Rose. “El deporte tiene el poder de cambiar la vida de los demás, especialmente de las personas desplazadas”.

“El Viaje” fue creado para ACNUR, en asociación con el Comité Olímpico Internacional (COI) y el Comité Paralímpico Internacional (CPI) por la galardonada agencia Don’t Panic y dirigida por Pantera a través de Anonymous Content. Se publicará el 6 de abril, Día Internacional del Deporte para el Desarrollo y la Paz de las Naciones Unidas.

El COI y ACNUR crearon el Equipo Olímpico de Atletas Refugiados, que compitió por primera vez en los Juegos Olímpicos de Río 2016. El equipo tenía diez atletas: dos nadadores, dos judokas, un maratonista y cinco corredores de media distancia, originarios de Etiopía, Sudán del Sur, Siria y la República Democrática del Congo.

En los Juegos Paralímpicos de Río 2016, participó por primera vez un pequeño equipo de atletas refugiados, conocido como Equipo de Atletas Paralímpicos Independientes (IPA, por sus siglas en inglés). ACNUR y el CPI trabajan juntos desde 2016 para brindar a las personas refugiadas acceso a los paradeportes que les cambiarán la vida y garantizar un mundo más inclusivo e igualitario.

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